Desde el Seminario nos hemos estado preparando de diferentes maneras para recibir al Santo Padre. Su visita, estamos seguros, será un momento trascendental para nuestra vocación y para la historia diocesana. Recibirlo el próximo 12 de junio será un regalo de Dios.
Para la ocasión se nos ha pedido que le asistamos en la liturgia como servidores del altar, otro regalo por el que damos gracias a Dios. Desde ya hemos estado rezando por los frutos de esta visita y damos gracias también por el esfuerzo de tantas personas que, de manera anónima, trabajan para que este día sea inolvidable.
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