El Seminario de Tenerife ha visitado la Parroquia Matriz del Apóstol Santiago, en el Realejo Alto, donde hemos vivido una jornada intensa de fe y comunión. Allí celebramos la vigilia de oración por las vocaciones, poniendo ante el Señor nuestra vida y pidiendo corazones generosos dispuestos a seguirle. Fue un momento de recogimiento, esperanza y gratitud.
Nos acogió con gran cercanía D. Angelo Nardone, párroco de la comunidad, y nos acompañó un grupo numeroso de fieles junto a miembros de la Fraternidad de Servidores del Corazón Sacerdotal de Jesús. La presencia y la oración compartida hicieron visible la riqueza de la Iglesia que camina unida, sosteniendo y alentando las vocaciones.
En el marco del lema de esta Cuaresma en nuestra diócesis, “reconstruir juntos la comunión”, la jornada fue también una llamada a fortalecer los lazos fraternos, a cuidar la unidad y a caminar como Iglesia que se edifica desde la oración, el servicio y la cercanía. Concluimos compartiendo una comida muy agradable en la casa parroquial, signo sencillo pero elocuente de esa comunión que estamos llamados a vivir y construir cada día.



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